domingo, 12 de enero de 2014

TALLER DE MADRES: RESPONSABILIDAD Y ORGANIZACIÓN DE LA VIDA FAMILIAR

En las últimas sesiones del Taller-Escuela de Madres y Padres hemos tratado este importante tema. Acordamos en la pasada reunión que realizaría una entrada en el blog para resumir aspectos tratados y plantear tareas para la próxima reunión de final de mes. Conclusiones:

1. RESPONSABILIDAD
Este tema es el que más hemos tratado en las últimas reuniones. Hacíamos hincapié en la importancia de observarlo más como un valor que como unas tareas que tenemos que inculcar a nuestras hijas e hijos (las “responsabilidades”).  Definíamos así la responsabilidad, con dos matices: Reconocer los compromisos y obligaciones que tenemos y aceptar las consecuencias que tienen las decisiones que adoptamos.  Decíamos también que ser responsable implica aprender a:
  • pensar y reflexionar
  • tomar decisiones
  • valorar las consecuencias de las mismas
  • actuar con coherencia
Por todo ello, es importante la comprensión de lo que significa ser responsable para poder ayudarles en el proceso de adquisición de este valor. Un proceso que comienza con el establecimiento de normas (independientemente de su comprensión y aceptación). La repetición de comportamientos ajustados a esas normas es lo que va a generar una actitud responsable, es decir, una tendencia a comportarse siempre o casi siempre así. Por último, esa continuidad en la conducta y su desarrollo personal (madurez) dará lugar a su interiorización o toma de conciencia de la responsabilidad como un valor que guiará sus decisiones y su forma de ser. En todo el proceso será muy importante el ejemplo que los hijos e hijas reciben de sus padres. Tenemos que recordar que un ejemplo vale más que mil palabras.
Ahora, ser responsables no se aprende sin asumir responsabilidades, sin proporcionarles autonomía y sin comprobar las consecuencias que tienen las propias decisiones. A ser responsable no se aprende por sustitución, haciendo los padres lo que deben de hacer los hijos e hijas. Ojo con las conductas de sobreprotección o de hiperexigencia que evitan el aprendizaje y la asunción de responsabilidades.
Como podemos ver en la siguiente presentación, existen tres ámbitos fundamentales de responsabilidad para la educación de nuestros hijos e hijas: personal, familiar (doméstico) y social (entorno). Aunque normalmente se pone más énfasis en el personal, hay que tratar también los otros ámbitos que les ayudarán a percibir mejor sus responsabilidades con la vida familiar, con los demás y con su entorno.
TAREA: En este apartado os propongo que reviséis las “Tareas de Grupo” y reflexionéis sobre ellas, si es por escrito mejor. En  la reunión realizaremos una puesta en común en pequeño grupo y luego lo trataremos entre todas y todos.


2. RUTINAS, HÁBITOS Y ORGANIZACIÓN DE LA VIDA FAMILIAR
Según el diccionario de la R.A.E., hábito es un “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.” Por tanto, un hábito es un modo de actuar que se adquiere a través de la práctica reiterada y frecuente de un acto. El hábito es una costumbre que facilita la realización de las cosas. Además, detrás de cada costumbre encontramos unas normas, actitudes y valores que implican una visión de la vida y de las relaciones. Los hábitos hacen que esa manera de ser y de pensar se vaya interiorizando con mayor facilidad y convencimiento que si utilizásemos otros medios menos útiles como el sermón o los castigos.
Educar a los hijos e hijas es, en gran medida, inculcar hábitos que favorezcan su salud, su bienestar y su relación con los demás. Es una función fundamental de la familia, lo que se denomina la “socialización primaria” o proceso en el que los chicos y chicas van forjando la base de su personalidad por medio del desarrollo de su forma de sentir, pensar y actuar. Sin esa socialización, sin esos hábitos y costumbres fundamentales será muy difícil efectuar la “socialización secundaria”, la que se realiza en la escuela principalmente. A partir de ese momento, familia y profesorado serán aliados en esta empresa. Por eso es tan importante la colaboración y la ayuda mutua.
Para educar a los hijos e hijas en unos hábitos determinados tenemos que tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el ejemplo, el razonamiento (sobre todo cuando son adolescentes) y la exigencia (los límites y el control).
Los hábitos están muy relacionados con las rutinas y los horarios que organizan la vida familiar. Los horarios y las rutinas ayudan a estructurar la cabeza de los hijos e hijas, saben lo que tienen que hacer en cada momento. Esto les proporciona seguridad, orden y tranquilidad.
Esta presentación es un resumen de los datos extraídos de una investigación sobre las relaciones familiares en España. Nos ayudará a conocer los hábitos y rutinas de la vida de las familias españolas y nos puede aportar ideas para crear un “sentido común” más ajustado sobre estos aspectos. 
TAREA: Os propongo que le echéis un ojo, anotéis aquellos puntos que deseéis destacar, pues lo trataremos en la siguiente reunión.


PRÓXIMA REUNIÓN
Será el día 31 de enero, viernes, de 9,30 a 11,30 horas. Nos reuniremos en la biblioteca, como estas últimas veces.

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